Temas en tendencia
#
Bonk Eco continues to show strength amid $USELESS rally
#
Pump.fun to raise $1B token sale, traders speculating on airdrop
#
Boop.Fun leading the way with a new launchpad on Solana.
Justo en el corazón palpitante de la Vía Láctea—a unos 26.000 años luz—acecha Sagitario A*, el agujero negro supermasivo de nuestra galaxia que alcanza aproximadamente 4 millones de masas solares. La mayoría de los días parece engañosamente tranquilo: un susurro tenue y constante de rayos X del gas caliente que gira justo fuera de su horizonte de sucesos. Entonces—bam—desata una llamarada. De repente brilla entre 10 y 100 veces más de lo normal, a veces incluso más. Estas rabietas de rayos X ocurren casi a diario, como una luz estroboscópica cósmica que se enciende sin avisar. Pero aquí está el verdadero giro: no es un caos aleatorio. Un análisis profundo de 15 años de datos del Observatorio Swift de la NASA (el incansable cazador de rayos gamma que ha estado mirando el Centro Galáctico desde 2006) revela algo mucho más extraño. Dirigido por Alexis Andrés y sus colegas, el análisis muestra que el Sgr A* no solo se enciende día a día—pasa por estados de ánimo de varios años: 2006–2008: hiperactivo, lanzando bengalas como fuegos artificiales.
~2008–2012: un largo y inquietante periodo de silencio—mucho menos arrebatos.
Después de 2012: la actividad vuelve a intensificarse, manteniéndose elevada hasta finales de los años 2010.
Sin periodicidad limpia. No hay un desencadenante evidente por una estrella rozando demasiado cerca o una nube de gas que vierta combustible. Las bengalas simplemente... cambiar de ritmo a lo largo de los años, como si el propio agujero negro respirara en ciclos lentos e impredecibles.
¿Qué está motivando esto? Las teorías apuntan a campos magnéticos cambiantes que se retuercen en el plasma circundante, quizás reorganizándose como un dínamo rebelde. O cambios sutiles en el flujo de acreción que alimenta a la bestia. Nada definitivo todavía—la física sigue siendo esquiva. Y la historia sigue evolucionando. Recientes indicios de telescopios como XRISM (a fecha de 2026) sugieren que Sgr A* pudo haber producido explosiones masivas hace apenas unos cientos a ~1.000 años—lo suficientemente brillantes como para que las nubes de gas cercanas aún brillen con los "ecos de luz" de esas antiguas fulguraciones, haciendo que nuestro vecino tranquilo parezca miles de veces más violento en el pasado cósmico reciente.
Swift, Chandra, XRISM y la tripulación del Telescopio del Horizonte de Sucesos siguen observando. Cada nuevo estallido, cada año tranquilo, desvela otra capa del misterio: el monstruo central de nuestra galaxia no está dormido: está inquieto, melancólico y lleno de secretos que apenas estamos empezando a descifrar. (Fuente primaria: Andrés et al. 2022, MNRAS — "Un estudio Swift de cambios a largo plazo en las propiedades de flaring de rayos X de Sagitario A*". La monitorización continua sigue construyendo sobre estos conocimientos.)

Populares
Ranking
Favoritas
