El incidente de hoy en Minneapolis es otro ejemplo trágico más de las consecuencias de la retórica odiosa y los ataques violentos contra los hombres y mujeres de ICE y BP. Estos valientes hombres y mujeres se ven obligados a llevar a cabo operaciones policiales en entornos de mayor amenaza cada día. Como todos los estadounidenses, nuestros agentes tienen derecho a la defensa propia.